Historia y tradición en el entorno rural tapiego
La ermita de San Antonio de Mántaras es uno de los templos rurales más antiguos y representativos del patrimonio religioso del concejo de Tapia de Casariego, en Asturias. Situada en el barrio de San Antonio, en un entorno tranquilo y vinculado históricamente a la vida agrícola, ha sido durante siglos un importante centro de devoción popular.
Fundada en el año 1660, esta capilla constituye una de las ermitas más antiguas del concejo. A lo largo del siglo XVIII se documentan diversas intervenciones, como la reparación de su pórtico en 1739 o la incorporación de su retablo en 1776, posteriormente dorado y jaspeado en 1785 por el maestro Francisco Elenega. En 1779 se adquirió la imagen de San Antonio, reforzando su carácter devocional.
El edificio responde fielmente a la arquitectura tradicional asturiana, con muros de mampostería irregular de pizarra, reforzada con elementos de cantería en vanos, portada y espadaña. En el muro testero y fachadas laterales se aprecia la mampostería al haber perdido parte del enlucido, mientras que la fachada principal está revestida con mortero de cal y arena.
La cubierta exterior es a dos aguas, realizada en pizarra y reforzada con teja árabe en la cumbrera, siguiendo la tradición constructiva local. La planta es muy sencilla: una nave única sin separación entre fieles y altar mayor, que se eleva ligeramente sobre el resto del espacio.
El interior combina soluciones tradicionales, con el presbiterio cubierto mediante bóveda de arista y el resto de la nave con estructura de madera. La iluminación es escasa, entrando únicamente a través de pequeños vanos cuadrangulares abiertos en las fachadas laterales, lo que refuerza el carácter sobrio y recogido del edificio.
El acceso se realiza mediante una única portada adintelada situada en la fachada principal. Exteriormente, la ermita presenta un aspecto hermético y compacto, rematado por una sencilla espadaña de un solo vano con arco de medio punto, decorada con elementos clasicistas como molduras, bolas y remates piramidales.
A pesar de su estado de conservación irregular, la ermita sigue siendo un símbolo de identidad local en Tapia de Casariego. La festividad de San Antonio continúa siendo un momento destacado, en el que vecinos y visitantes mantienen vivas las tradiciones vinculadas a este enclave del patrimonio cultural asturiano.